jueves, 28 de abril de 2016

Variedades de botellas de vino

El vino es un ser vivo y seguirá evolucionando en el interior de la botella hasta su momento óptimo de consumo. Dependiendo del tipo de vino y de la forma de almacenarlo, ese momento óptimo llegará antes o después. Una vez superemos esos puntos el vino comenzará a perder cualidades.

Desde el siglo XVII  hasta hoy en día se ha estado envasando en botellas de vidrio, anteriormente se ha introducido el vino en ánforas de barro, tripas de animales o barriles de madera.

Dependiendo del diseño y características de la botella hacen que algunos vinos fermenten en el interior de la botella, y otros sin embargo, son embotellados tras su fermentación en cubas. La botella estándar contiene un volumen de 750 ml.

Los tipos de botellas que habitualmente nos encontramos en el mercado, son las siguientes:

 Borgoña. El diseño más antiguo de las que se conocen. Recibe su nombre de la región  en la que se creó. Se suele fabricar en verde oliva o marrón. Presenta los hombros en pendiente, por lo que le da un aire estilizado.

Jaloco Blanco    Jaloco Tinto Joven D.O.
Bordelesa. Es la más frecuente de todas. Al ser cilíndrica, permite el almacenamiento de los vinos en posición horizontal sin ningún tipo de problemas. Puede ser verde oscuro o transparente para vinos blancos.

Rhin o renana. Presenta una forma muy estilizada gracias a su altura y hombros en caída. Se suele utilizar para vinos blancos en color verde, y transparente para los rosados.

Jerezana. Muy similar a la bordelesa, pero de hombros más rectos y marcados, presenta un abombamiento y un gollete e dos fases. Normalmente son de color verde oscuro o negro.

El color de la botella, también tiene mucha importancia para proteger el vino de la acción solar. Los colores más empleados son el verde, azul o negro. Los más oscuros se suelen destinar a vinos que van a envejecer, mientras que los claros o transparentes se emplean para vinos blancos jóvenes, a fin de distinguir el color de vino.

miércoles, 27 de abril de 2016

El vino y los cinco sentidos

El vino forma parte de nuestra cultura y sociedad, así el desarrollo económico y cultural de España también se ha plasmado en el mundo del vino. El público desea cubrir novedades gracias a sus conocimientos, preparación y exigencia lo cual obliga al bodeguero y enólogo a ofrecer un producto más selecto en un panorama donde la competencia es cada vez mayor.


Los sentidos que permiten percibir los estímulos sensoriales que ofrece el vino son la vista, gusto y olfato. El oído y tacto también participan pero de una manera menos  predominante.

La vista permite apreciar el color, que informa sobre el tipo de vino, incluso entrega datos sobre el cuerpo, edad y estado. También se aprecia la fluidez, razón por la cual presenta movilidad cuando se agita en la copa. Así mismo se detecta la limpieza y el desprendimiento gaseoso en el caso de los vinos de aguja y espumoso.

En cuanto al olfato, tenemos los aromas primarios, propios de la variedad con la que se elabora el vino. Los secundarios, corresponden al olor vinoso intenso que aparece durante la fermentación. Los terciarios, conocidos como bouquet, provienen de la crianza. Al introducir la nariz en la copa se notan los aromas primarios; al agitarla, aparecen los secundarios. Finalmente, al moverla y dejarla reposar surgen los terciarios.
Los vino huelen a flores, frutas, hierbas, madera, especias y una extraordinaria cantidad de sustancias distintas del vino,

El gusto, por si solo, percibe seis sensaciones que dependen de la estimulación de las papilas gustativas: dulce en la punta; salado y ácido a los lados; amargo en la parte posterior; que son los sabores primarios.
Por otro lado, están las sensaciones relacionadas con el aroma en boca: el máximo saber se manifiesta cuando el vino llega al velo del paladar y se empieza a tragar. Sus vapores ascienden a los nervios olfativos por los canales que unen la boca con la nariz.

El tacto se percibe en la boca, al sentir del vino el cuerpo o peso, la untuosidad, astringencia, tanino, presencia de gas carbónico, la temperatura y su armonía o equilibrio.

El oído percibe el sonido al servirlo y es importante, especialmente en el caso de los vinos espumosos, gracias al zumbido que produce al gas carbónico.


martes, 26 de abril de 2016

Protocolo y vino

Existen diversas maneras de protocolo en cuanto al vino y su servicio se refiere. Hay que tener en cuenta que no es lo mismo una cena informal con amigos, que una comida de negocios o una celebración familiar. Las reglas más generales son las siguientes:

  • Copa de vino apropiada
Dependiendo de la copa en que sea servido el vino cambiará su forma de percibirlo, de este modo, para vinos tranquilos sin burbujas utilizaremos la copa Oenologue, sin duda alguna un completo terreno elegante y efectivo. En el caso de los vinos espumosos Cava o Champagne, recomendamos utilizar la copa flauta, por lo que desecharemos las abiertas, ya que deja escapar las aromas del vino.

Las copas han de encontrarse impecables, por ello se lavaran con agua caliente y sin detergente, por lo que queda pegado al cristal. A continuación, la secaremos con un paño de lino, y en ningún momento la colocaremos poca abajo para que así no recoja el aroma de la base: papel, madera, etc.
  • Presentación de la botella
La botella debe encontrarse a la temperatura adecuada, las etiquetas sin manchas o roturas, es recomendable utilizar el sacacorchos de doble impulso. La cápsula se corta por debajo del gollote de la botella y a la hora de abrirla, la espiral del sacacorchos no debe traspasar por completo el tapón, por lo que si no caería serrín al vino y este a las copas de los comensales.
  • Envinar la copa y colocarla en el lugar adecuado

La copa que vamos a utilizar tiene que ser envinada con el vino que vamos a tomar. Envinar es sinónimo de enjuagar, primero lo hacemos con vino y después con agua. De este modo, se llenará una copa con unos 5 o 10 milímetros de vino, se agitará y se pasará el vino a otra copa, por lo que envinaremos tantas copas como comensales haya, el vino utilizado para el envinado se tira. Con esta técnica se consigue que el cristal se adapte a la temperatura del vino, asimismo las copas quedarán impregnadas con el aroma del vino que vamos a tomar.

La copa de vino se coloca al lado derecho y la del agua al izquierda, el nivel de llenado es un tercio del volumen total. Llenar la copa hasta el borde es considerado de mala educación. Para servir se cogerá la botella por la parte inferior, se echará el vino y se girará la botella un cuarto de vuelta para que no se derrame, pasando finalmente una servilleta por el cuello de la botella para recoger la gota. Es aconsejable utilizar discos escanciadores.

lunes, 25 de abril de 2016

Es adecuado consumir una copa de vino al día

Sin excesos, el vino puede ser un gran aliado de la salud en la tercera edad. Te citamos algunos beneficios de tomar vino para el proceso de envejecimiento y salud de las personas.

Una copa de vino cada noche es una costumbre que muchas personas adaptaron a sus vidas, gracias a los beneficios de sus componentes para la salud y bienestar. Ya sea porque previene la aparición de algunas enfermedades o porque brinda múltiples ventajas en el proceso de envejecimiento, muchas personas incluyen en su día a día una copa de vino, logrando resultados positivos que han intrigado a muchos especialistas alrededor del mundo.

Algunas investigaciones indican que el vino:

- Brinda longevidad. El resveratrol, uno de los compuestos principales del vino, activa un fermento que disminuye el proceso de envejecimiento hasta un 70%.
- Ayuda al corazón. Las personas que están acostumbradas a tomar vino en su vida cotidiana tienen menos posibilidades de sufrir un infarto miocardio u otra enfermedad coronaria.
- Puede prevenir el cáncer de próstata. Se considera que los hombres que toman vino pueden evitar este tipo de cáncer hasta un 50%.
- Cuida el cerebro. Varios estudios han confirmado que una o dos copas de vino al día reducen las posibilidades de derrame cerebral e un 30%, debido a la cantidad de antioxidantes que posee el vino.
- Rejuvenece la piel. El vino puede ayudar a cuidar la piel, a causa de que funciona como escudo ante los radicales libres, que son los que concluyen por dañarla. Incluso, en pequeñas cantidades, los componentes del vino pueden nutrirla e hidratarla.
- Disminuye la tendencia al sobrepeso. En consecuencia natural de la edad debido a la activación de un gen que ayuda a movilizar la grasa.
- Ayuda a mantener la boca sana. Frena el crecimiento de estreptococos, causantes de las caries, gingivitis y dolor de garganta.
- Mejora la diabetes. Debido al etanol que entra en las células sin necesidad de insulina; Se oxida muy rápidamente dando energía que no le da la glucosa, que tiene dificultad para entrar en las células por falta de insulina. Por otro lado, los polifenoles poseen una gran acción antioxidante.


Por el contrario, el consumo excesivo de vino puede traer grandes consecuencias para la salud como mareos, diarrea,dolores de cabeza, alegrías, adicciones, etc.


¡El vino solo se disfruta con moderación!

jueves, 21 de abril de 2016

Propiedades del vino rosado

El vino rosado es una opción excelente para la hora del almuerzo, para combatir el calor, o para acompañar una apuesta de sol después de un día duro de trabajo. Posee las características frutales de las uvas tintas con las que se elaboran los tintos y con un equilibrio casi absoluto entre acidez, frescura y la suavidad del azúcar residual ; características propias de los blancos.
Su temperatura media de servicio debe ser intermedia entre un tinto y un blanco, para así disfrutar todos los aspectos singulares que presenta este tipo de vino.

Los rosados son vinos llenos de sutilezas en el aroma, en el sabor y en color, y no tienen gran intensidad en ningún de estos aspectos. Esto los convierte en un producto versátil, capaz de equilibrar un amplio abanico de platos y adaptarse a todas las circunstancias.

Los rosados más oscuros pueden transmitir al paladar sabores más afrutados. Entre los sabores que se pueden distinguir están el de bananas, limón, mandarina, granada, sandía o melón. Además de esto, se pueden percibir toques más sutiles como el de moras, cerezas, fresas o arándanos. Así tendremos en un mismo vino las características de un vino blanco y un vino tinto.

El vino rosado se encuentra entre los alimentos sin grasas y además cuenta con un bagaje importante de nutrientes, propiedades y beneficios que aporta al organismo.

En cuanto al Jaloco Rosado D.O Ribera del Guadina, la vinificación se realizó por el método clásico de encubado de los mostos con sus pastas, controlando las temperaturas de fermentación y maceración y siguiendo a continuación el proceso tradicional de los vinos rosados. Este rosado ha ganado los premios Espiga de Oro 2014 y Espiga de Bronce 2013.


miércoles, 20 de abril de 2016

Catar un vino: FASE VISUAL

En una cata de vino hay tantas percepciones como persona, y donde unos sentimos aromas a fresas otras la sienten a mandarinas, donde unos vemos una astringencia moderada otros la ven alta, y donde unos vemos acidez otros notan frescura. El color también es importante, y en la fase visual observaremos diferentes percepciones que nos harán ver gran cantidad de distintos tonos y matices.


Con respecto a la fase visual de la cata de un vino debemos de analizar cinco elementos.

Se define como brillantez la capacidad que tiene un vino para reflejar la luz. Es grato que un vino tenga brillantez, y que su capacidad para reflejar la luz sea alta.
Para analizar su brillantez es necesario inclinar la copa, verla desde arriba y moverla para ver cómo el vino refleja la luz.

La limpidez se define como la capacidad que tiene un vino para dejar pasar la luz a través suya.
Lo que debemos de ver al analizar esta parte de la fase visual de la cata de un vino es que le vino se presenta sin turbidez, sin partículas en suspensión y que den sensación visual de limpieza.

Para analizar el color de un vino debemos de inclinar la copa, y mirarlo desde arriba con una superficie blanca debajo de la copa. El color del vino quedará definido por el que apreciemos en el centro de la copa.
Es un error bastante común al analizar el color de un vino tumbar la copa, mirarla desde arriba y fijarse únicamente en el color que tiene hacia el final del vino que tenemos la copa, y definirlo según el color que allí vemos. Pero lo que debemos de analizar en esa parte de la copa no es el color, sino el tono (el color se analizará, como hemos nombrado anteriormente, en el centro de la copa).

Para analizar el tono de un vino debemos inclinar también la copa y mirarla desde arriba con una superficie blanca debajo, y el tono se definirá hacia el final del vino que tenemos en la copa.

Para estudiar la lágrima de un vino hacerlo girar dentro de la copa, y cuando paremos quedará definida por el vino que vaya cayendo por las paredes de la copa, que lo hace de manera muy peculiar, como si la copa estuviera llorando.
La lágrima de un vino está producida por la glicerina que contiene ese vino, que es además responsable de darle estructura.La glicerina es un alcohol, luego los vinos con mucha lágrima y muy densa son vinos muy estructurados, con mucha glicerina, por lo tanto muy alcohólicos.


martes, 19 de abril de 2016

¿Cómo se elabora el vino blanco?

Los vinos blancos, como su propio nombre indica, se elaboran con uvas blancas. Sus tonalidades pueden oscilar entre las tonalidades amarillo pajizo, amarillo verdoso o amarillo oro.Mediante las siguientes fases:

  •  Despalillado y estrujado
Una vez realizada la vendimia se separa la uva del raspón utilizando las máquinas de despalillado y estrujado. La yema, flor o lágrima es el primer mosto obtenido sin necesidad de presión mecánica y el más valorado, que puede o no mezclarse posteriormente con el del primer estrujado.

Al estrujar se presiona la fruta teniendo cuidado de no romper las pepitas y escobajos. La pasta que se obtiene la final del proceso se conoce como hollejo o bagazo y se utiliza para la elaboración y destilación de licores y orujos.

  • Maceración
En esta etapa, la piel de la uva queda en contacto durante un número variable de horas con el mosto. Para que las sustancias aromáticas de calidad que contiene el hollejo pasen al mosto se macera la uva a una temperatura baja. Este proceso sólo se realiza si se tiene como objetivo conseguir un blanco de gran calidad debido a su gran coste.

  • Escurrido
Proceso opcional, cuyo objetivo es obtener un mosto de calidad y el cual se realiza por simple gravedad.
  • Desfangado
Tras las fases anteriores, se separa el vino de los restos y partículas que pueda contener, llamado fangos. El proceso consiste en dejar reposar durante algunas horas el vino para que las partículas se depositen en el fondo.
  • Fermentación
 Se produce cuando el azúcar que contiene el mosto es comprimido por una serie de hongos, conocidos normalmente como levaduras, que liberan el alcohol y el gas. Para la elaboración del vino blanco se suele hacer en grandes cubas de acero inoxidable aunque también pueden utilizarse los tradicionales barricas de madera.

En este proceso el control humano se lleva a cabo mediante mediante la selección de las levaduras que quieran utilizarse, el control del tiempo de la fermentación, el control de la temperatura (18ºC -20ºC) evitando bajadas bruscas, la cantidad de azúcar al final, chaptalización y aciludación.

Para la obtención de vinos blancos semisecos o dulces, debe detenerse el proceso mediante diferentes procedimientos químicos, manuales o físicos enfriando el líquido cuando el nivel de azúcar sea el deseado.

  • Trasiego
Consiste en pasar el vino de un recipiente a otro para quitarle los restos sólidos. Normalmente se hacen un par de trasiegos de noviembre y enero, debido a la protección ante microorganismos que ofrecen las bajas temperaturas.

  • Clarificación y estabilización
Para terminar, se utilizan sustancias proteínicas, como la clara del huevo, que arrastra a modo de velo las ultimas sustancias en suspensión que puedan todavía estar presentes, finalizado así el proceso y embotellado del vino.